Cynthia Ottaviano
El capítulo de Cynthia Ottaviano es el que dio origen a este libro. La autora da cuenta de la necesidad de reflexionar sobre los discursos de odio de manera interdisciplinaria, desde las perspectivas política, histórica, filosófica, psicoanalítica, cultural, jurídica, de derechos humanos y comunicacional; por lo que invitó a los autores a profundizar sobre los discursos de odio y la violencia política y simbólica a partir de los fundamentos de la sentencia por el intento de magnicidio de Cristina Fernández. Desde una mirada poliédrica procura profundizar sobre los desafíos contemporáneos y convoca a reflexionar y diseñar de manera colectiva estrategias de abordaje de la problemática para recuperar las democracias antes de que sea tarde.
El capítulo de Leopoldo Moreau aborda el pacto democrático en sí mismo, qué implicó, cómo se construyó y profundiza sobre la que considera la contradicción fundamental actual a nivel planetario entre Democracia o Tecnofascismo. Considera que nuestro desafío es enfrentar esta nueva forma de autoritarismo, ante el desembarco de Peter Thiel en nuestro país, quien sostiene que la democracia es incompatible con la libertad y Santiago Caputo, el jefe de las denominadas Fuerzas del Cielo, afirma que “si durante 10 años la política no interfiere, Argentina tendría un crecimiento exponencial”. Ambos hablan de democracia sin pueblo y de sociedades solo gobernadas por los algoritmos. Es hora de decidir.
El capítulo de Ezequiel Ipar analiza la normalización de la crueldad en el espacio público digital y la proliferación de discursos de odio. Para entender ese proceso, el trabajo propone el concepto de fascisteinment: la fusión de la posición fascista con el entretenimiento digital, un dispositivo en el cual la adhesión a la crueldad es ella misma la fuente del goce y la comunidad, no la expresión de un programa político. El concepto se construye sobre un diagnóstico de las transformaciones estructurales del espacio público desde el infotainment televisivo hasta la enshittification (Doctorow) de las plataformas digitales, pasando por la utopía del capitalismo libre de fricciones de Bill Gates: una genealogía que muestra que la degradación del espacio público no es una anomalía sino el resultado de la lógica extractiva con la que se implementó la tecnología digital. En su segunda parte, pone en diálogo estas transformaciones con la filosofía normativa de Jeremy Waldron sobre el daño en el discurso de odio. El argumento central propone desdoblar el umbral normativo clásico —discurso protegido / discurso penalmente perseguible— en tres niveles, incorporando un nivel intermedio de discurso protegido de circulación regulable dado que la comunicación digital cambió la fuerza del discurso y exige categorías nuevas. El artículo cierra con una propuesta práctica: regular no el enunciado de odio sino el régimen de amplificación algorítmica, de modo que una comunidad democrática pueda defender el bien común de la garantía de igual dignidad sin caer ni en la abstención impotente ni en la tentación autoritaria.
El capítulo de Carlos Ciappina (Derechas, discursos y prácticas de odio en Argentina: una larga historia) se propone una aproximación desde la perspectiva histórica sobre los orígenes y la persistencia de los discursos de odio en la historia argentina. Analiza además los discursos de odio como prolegómenos a las prácticas de odio, o sea los casos de la historia nacional en que la discursividad de odio justificó y preanunció el uso de la violencia, en particular contra líderes/as u organizaciones sociales y políticas de carácter popular y democrático.
El capítulo de Sebastián Plut parte del concepto de agresividad en tanto irreductible y lo distingue del sadismo en tanto incluye el goce en el sufrimiento del otro. Asimismo, luego de evocar el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, plantea la idea de irracionalidad como factor acompañante de la violencia y constitutivo de los discursos de odio. Dicha irracionalidad requiere que el sector de la sociedad que adhiere a tales discursos crea lo no creíble. En ese proceso, quien creyó una mentira por odio, no se autorectifica si descubre la verdad, sino que demanda más argumentos para seguir con su odio y su mentira. Se comprende, entonces, que el clima social necesario para los discursos de odio es el de los afectos displacenteros, entre los que se destacan la humillación, la descalificación, las amenazas, el miedo, etc. Finalmente, plantea que es urgente comprender que el discurso de odio, aun cuando manifiestamente se dirija a una persona, siempre tiene una función transitiva que desplaza el odio al colectivo (de un dirigente a su partido, de un joven pobre a todos los jóvenes pobres, de un judío a la comunidad judía) y, a su vez, a la sociedad toda.
El capítulo de Rocco Carbone analiza la incertidumbre que atraviesa al campo nacional y popular argentino en el contexto actual, vinculándola con traumas políticos y sociales no resueltos. Sostiene que el poder antagonista al campo nacional y popular opera mediante mecanismos “criminales” y fascistas que vacían la democracia desde dentro, utilizando el Estado en beneficio de las élites económicas. El intento de asesinato contra Cristina Fernández de Kirchner es presentado como un trauma colectivo que inmovilizó al campo propio. El autor explica cómo los medios y las redes amplifican estos traumas y contribuyen a generar desorientación social. También se analiza el papel del odio y la ira en el discurso político contemporáneo, especialmente en torno a Javier Milei, a quien caracteriza como representante de un proyecto fascista ligado al capital financiero global. El texto critica el individualismo, la desigualdad y la destrucción de los lazos comunitarios promovidos por el experimento teratológico de Milei. Frente a esto, propone reconstruir una fuerza emancipatoria basada en la unidad de las tradiciones populares y de izquierda, con eje en la igualdad social, la participación política y la defensa de la democracia plebeya. Finalmente, llama a superar los traumas históricos y a organizar un nuevo movimiento hacia la igualdad.
El capítulo de José Manuel Ubeira expone los límites del derecho penal frente al lenguaje. Las incomodidades que pueden implicar los peligros por “castigar” demasiado, o por no “castigar” nunca son analizadas en un texto que incorpora una mirada social y sobre todo política ante las capacidades o incapacidades del derecho penal frente a una problemática. En tiempos de democracia, considera que el adversario puede ser combatido, pero no anulado como interlocutor humano y profundiza sobre los interrogantes que podrían desafiar las conciencias: “Qué toleramos. Qué dejamos pasar. Qué naturalizamos. Qué rechazamos. Qué memoria conservamos para advertir los primeros síntomas de la degradación. Y qué responsabilidad estamos dispuestos a asumir, colectivamente, para que el derecho no deba intervenir cuando ya es demasiado tarde”.
El capítulo de Victoria Donda propone repensar los derechos humanos, no sólo como un límite frente a los horrores excepcionales del pasado, sino como el marco fundamental que organiza nuestra vida cotidiana. Desde esta perspectiva, analiza los discursos de odio como herramientas políticas y prácticas sociales que legitiman desigualdades estructurales y definen quién tiene o no acceso a derechos. Por otro lado, analiza el escenario actual en Argentina, advirtiendo sobre el peligro que representa la legitimación de los discursos de odio desde el propio Estado y su fuerte amplificación a través de los algoritmos de las plataformas digitales, que premian el conflicto. Frente a este panorama y ante la desarticulación de organismos de protección como el INADI, propone avanzar hacia una "política de lazos": una estrategia centrada en la construcción activa de solidaridad organizada, presencia en el territorio y una empatía "cuerpo a cuerpo" que fortalezca la convivencia democrática y llene los vacíos que el odio intenta ocupar.
El capítulo de Teresa Parodi profundiza sobre los discursos de odio y la batalla cultural, el vínculo con los lenguajes, la cultura y los daños que pueden ocasionar. Con sensibilidad de artista propone una mirada sobre las identidades y los valores de la sociedad. También indaga sobre las fuerzas de reacción ante el acceso democrático de los movimientos nacionales a la conducción del país y la ruptura del pacto democrático. No sólo se pregunta ¿qué nos pasó como sociedad? ¿Cómo llegamos a este punto? Sino que también bucea en las formas de revertir los acontecimientos, desde una perspectiva cultural.
#política argentina #libro #cfk #kirchnerismo #magnicidio #justicia argentina #milei #sociedad #peronismo #actualidad
Jennifer Cyr, Florencia Coda, Sofía Santamarina y Matías Bianchi
Juan Gabriel Tokatlian, Hinde Pomeraniec